Llegó el momento; acabado el entrenamiento estoy en el punto más realista: iniciar el plan de ataque, pero lo haré de una manera elegante, conociendo al otro y ganando la batalla sin batallar; es decir, conectaré con toda la nomenclatura pedagógica, con el currículo y sus elementos, con su preocupación máxima, la evaluación... ¡Qué manera tan elegante de vencer al enemigo!
Pues bien, debe ser que llevo demasiado tiempo infiltrada entre tropas enemigas porque me ha costado y de verdad, resolver estas pruebas.
No tuve en cuenta la reformulación de objetivos y estándares de las matrices de aprendizaje en términos de "...que los alumnos y alumnas comprendan que...".
Se trata de las METAS DE COMPRENSIÓN, que implican que mi opinión, bagaje y estilo personal cuentan... ¿Qué quiero YO que mis chicos y chicas comprendan?
Desde esta perspectiva, la motivación del maestro aumenta al trescientos por cien.
Ahora llega el momento de analizar el listado de estándares de aprendizaje desde la perspectiva del cruce de la Taxonomía de Bloom y de las Inteligencias Múltiples de Gadner. Y de repente, todo cuadra, se simplifica y clarifica: Voy a hacer estas actividades con los alumnos y alumnas, teniendo en cuenta mi papel como maestra y la normativa vigente, para conseguir que los alumnos comprendan.
Después, llega el momento de diseñar los distintos itinerarios de aprendizaje y el plan de evaluación; que los niños y niñas puedan elegir cómo quieren aprender supone una implicación e interés por la tarea totalmente emocionante. Eso sí, he necesitado pensar en los "artefactos" digitales o manuales, que quería que los alumnos realizasen, lo que implicaba el manejo de aplicaciones informáticas tanto por parte de docente como de discente.
En este planteamiento de los paisajes de aprendizaje, la evaluación no es un test, un control... es un seguir el camino e ir disfrutándolo.
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