¿Dónde empezó todo?
Voy a tomar como punto de partida el año 2007, año en el que se convocan oposiciones de la especialidad de Educación Primaria, año en el que apruebo.
En mi propuesta didáctica, en el apartado sobre Evaluación aposté por la concepción defendida por LUJÁN, que entiende los procesos de evaluación como "procesos de recogida de información para la toma de decisiones en pro de favorecer las propuestas de mejora", siempre desde una perspectiva cíclica y formativa, siempre inacabada y en proceso de mejora constante.
Aquel apartado, se subdividía en Evaluación de los Aprendizajes, Evaluación de las Enseñanzas y Evaluación de la Propia Evaluación.
También resuenan en mi cabeza aquellas cuestiones: ¿Qué evaluar?, ¿Cómo evaluar? y ¿Cuándo evaluar?
Ahora llega el momento de coger un folio y empezar a cacharrear...
Éste ha sido el resultado:
Después de plasmar en un mapa mental mi visión de la evaluación, tengo la necesidad de recoger las sensaciones y pensamientos que me han ido surgiendo.
Me ha resultado curioso ver que considero la evaluación como parte inherente a la función docente y que su finalidad primera y última es la mejora de los procesos de enseñanza - aprendizaje.
También, vinculo el término evaluación con el rellenado de registros, pero estos registros que relleno no los he unido a la recogida de información para la toma de decisiones...
Por tanto, mis impresiones, lo que me hace preparar una actividad de refuerzo u otra de ampliación, lo que me hace escuchar una canción en la que busquemos frases hechas para que se motiven o utilizar las regletas para hacer raíces cuadradas y así se enganchen a querer aprender..., no está recogido en ninguna parte; está en mi pensamiento, es mi estilo personal y en mi concepción del ciudadano que quiero formar, lo que me lleva a reajustar los procesos de enseñanza - aprendizaje hasta que considero que los chicos y chicas han conectado lo nuevo con sus estructuras mentales, y algo a cambiado en ellos y ellas.
Su red de pensamiento se ha enriquecido, su capacidad de pensamiento propio ha aumentado y su capacidad de aplicar lo que aprenden sin necesidad de la presencia del maestro.
Me acabo de dar cuenta que considero que mi trabajo con un grupo de alumnos ha acabado cuando ya no me necesitan para nada, cuando empiezo a explicar un problema y siguen ellos, cuando inicio una frase y ellos la acaban; es una sensación maravillosa. Es la sensación de que mi labor docente ha funcionado.

