Una de las principales
funciones del maestro del siglo XXI es la de convertirse en un detector de
dificultades, en un amplio espectro de actuación; ya no es sólo ver si hacen o
no buena letra, o si traen o no almuerzo, si no estar atentos a múltiples
indicadores que están presentes en toda convivencia humana y que hacen que
surjan desequilibriosentre el grupo de iguales.
El grupo de iguales y
el sentimiento de pertenencia y de respeto hacia los demás es un aspecto que se
supone que no tiene cabida entre tantas matemáticas, normas de ortografía y
memorización de provincias, países y continentes…
No concibo dar clase de
nada si mis alumnos se insultan, se gastan supuestas bromas en las que uno ríe
y otro llora, y los otros se unen a esa risa estúpida que contagia y contamina
todo grupo humano y que agranda las diferencias entre héroes y villanos.
Todo alumno y alumna
tiene derecho a sentirse como un
Superminihéroe, hacerse grandes, enormes y decir basta ya… Lo que pasa es que
muchas veces se encuentran totalmente desorientados y abrumados por la presión
social y por un efecto Pigmalión que justifica lo injustificable.
La herramienta Socioescuela proporciona un
medio de detección, reflexión e intervención, sin olvidar el seguimiento de
dicha intervención.
ANÁLISIS
DE CASO: SITUACIÓN DE RIESGO
La prevención y la detección
temprana deben estar presentes en nuestra práctica educativa.
Socioescuela
proporciona informes sobre el grupo – clase, informes individualizados,
sociogramas, etc., que nos proporcionan datos para realizar una descripción del
punto de partida.
1. DESCRIPCIÓN DEL PROBLEMA:
Situación de riesgo en
la que un alumno presenta cierto aislamiento (con solo un amigo), rechazo y
comienza a recibir conductas agresivas.
Se trata de un grupo de
2º de la E.S.O., de 31 alumnos/as, con una media de edad de quince años. La
percepción sobre el ambiente de clase es buena, los alumnos manifiestan sentirse
bien, tener bastantes amigos, aunque señalan que hay algunos conflictos y que a
veces es difícil estudiar y atender.
En cuanto al caso del Alumno 3, detectado con riesgo de
bullying, de su informe se percibe que sólo tiene un amigo, situación que lleva
un poco mal. Además, los testigos preguntados consideran que se defiende mal,
que discute bastante, que le gusta poco llamar la atención, que es bastante diferente
y que es poco tranquilo.
Este perfil de alumno
corresponde con una víctima pasiva,
que pretende pasar inadvertido pero que por ser diferente, nervioso o movido se
encuentra en situaciones de conflicto que sabe gestionar con gran torpeza,
discutiendo como modo de defensa.
2. INTERVENCIÓN:
La ayuda entre iguales va a ser el planteamiento de intervención, sin
olvidar las debilidades del alumno que precisan de todo un trabajo de
habilidades sociales, control del enfado y las emociones y asertividad.
Por ello, se
seleccionan cuatro alumnos ayudantes por los siguientes motivos:
Ayudante 1: El Alumno
22 al ser el único amigo del Alumno 3.
Ayudante 2: El Alumno 20
al ser considerando como un joven amable, respetuoso y que ayuda a los demás.
Ayudante 3: La Alumna
25, por su positiva consideración social.
Ayudante 4: La Alumna
4, por el mismo motivo.
Se convocará a los
ayudantes a una reunión en las que se les informará de la situación de riesgo
detectada en el Alumno 3 y se les pedirá cooperación y colaboración, para
evitar la exclusión del alumno.
Tras esta entrevista y
el compromiso de colaboración de los ayudantes, se organizará el aula de forma
que el Alumno 3 tenga relativamente cerca a sus “padrinos mágicos”.
De este modo, le podrán
asesorar y mediar ante las situaciones en las que se ponga nervioso y a
discutir. El trabajo sobre “cómo decir lo que quiero decir sin herir a los
demás ni a mí mismo”, va a ser un aspecto fundamental. Además, temas de
asertividad, de control de la oratoria, etc., pueden ser aspectos curriculares
a incluir en las asignaturas lingüísticas.
La concienciación del
grupo de que el Alumno 3 discute y se altera porque no sabía abordar
situaciones conflictivas de otra manera, es un punto a tener en cuenta en esta
intervención.
Con todo ello se
pretende que “la pescadilla nunca se muerda la cola”, abrir un abanico de
encuentros en los que las diferencias sean tomadas como algo enriquecedor. Pero
será fundamental que el Alumno 3 aprenda a gestionar sus emociones.
3. SEGUIMIENTO:
Una reunión mensual de ayudantes,
tutor y equipo encargado de la convivencia del I.E.S., con instrumentos de
recogida de información (cuestionarios, anecdotarios, registros…) y además,
entrevistas del orientador con el Alumno 3, para llevar un control y
asesoramiento sobre el trabajo emocional y de habilidades sociales.
Del análisis de la
información recogida, se procederá a tomar decisiones o precisar ajustes para
próximas reuniones.
Si los procesos y
medidas siguen los cauces esperados, estas reuniones podrán tener carácter trimestral.
En conclusión, los
alumnos y alumnas tienen que venir contentos a los centros educativos, sin
cargas emocionales que hagan que estén pendientes de cuándo suena el timbre.
Por lo tanto, conocer
recursos como Socioescuela nos ayuda a ser conscientes de ese currículo
emocional oculto que no está dentro de Lengua, Mates o Soci, pero que repercute
enormemente en el desarrollo integral de la persona.
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